
A principios del año 2008 se inauguró en Iowa un casino muy especial.
Tiene mesa de craps, naipes, ruletas, tragamonedas y todas las instalaciones de los más modernos casinos de los Estados Unidos. Lo que hace diferente a este establecimiento son sus jugadores: agentes de la División de Investigación Criminal encargados de controlar los juegos de azar en el estado de Iowa.
Sí, aunque cueste creerlo, en un espacio reducido y con una inversión de 18.500 dólares para su construcción, este “casino” fue creado para el entrenamiento de los agentes encargados de descubrir fraudes en mesas de casino. Anteriormente eran enviados a Las Vegas para llevar adelante el entrenamiento, por lo que esta innovación permitirá que Iowa ahorre muchísimo dinero.
El responsable de la división declara explica la importancia del entrenamiento. Los estafadores conocen el trabajo de los agentes con el objetivo de estar un paso adelante, para no ser descubiertos.
Entonces los agentes deberán conocer, aprender, manejar con fluidez todas las tretas posibles, con el objetivo de estar atentos ante cualquier jugador sospechoso: “Si no entendemos, no vamos a saber qué buscar cuando queramos detectar estafas”, fueron las palabras de Steve Bogle.
La línea que separa al jugador con suerte de aquél que está realizando una estafa muchas veces es muy delgada, casi imperceptible. Es tarea de estos agentes detectar cuál está en un buen día y cuál está cometiendo un delito.
Los casinos cooperan con su formación, ya que es vital descubrir a los estafadores.

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