
El Póker es un juego de estrategia, digno de personas observadoras. Hay que visualizar a nuestros oponentes en la mesa y observar sus actitudes.
¿Qué hace nuestro oponente ante las apuestas?
¿Juega, o se va al mazo ante una apuesta fuerte?
También es bueno observar y prestar atención a los detalles y tics faciales de nuestros compañeros de juego, para unirlos mentalmente con las cartas que luego descubrirán en la mesa.
Aprenda a reconocer esas pequeñas flexiones en los ojos o en las comisuras de la boca que aparecen ante una mala mano; y aprenda así mismo a disimular las suyas propias.
Esto lo beneficiará luego al momento de hacer sus apuestas, ya que habrá aprendido de alguna manera a “adivinar” qué tipo de mano le ha tocado a su oponente.Una buena táctica, en primera medida, es apostar fuerte cuando se descubran nuestras tres primeras cartas. El pensamiento lineal más común presente en la mente de todo jugador de Póker es que un jugador “serio” no apostaría fuerte al ver un 3, un 8 y un 10; por lo tanto con esta apuesta en la primera repartición podremos fácilmente hacer pensar a nuestro oponente que nos han tocado cartas óptimas, y hacerlo desistir, allanando nuestro camino.
