
Cuando comienza el Omaha, te serán dadas cuatro cartas personales en vez de dos. Algunos jugadores pueden llegar a pensar que esto te dará el doble de probabilidades de ganar, pero en realidad lo que sucede es que tendrás seis posibles combinaciones para combinar dos naipes.
El ejemplo sería dado de la siguiente forma: Si tu combinación de cartas fuera dada de la manera ABCD; entonces las combinaciones posibles serían, AB, CD, AC, BD, AD, BC. Ya con esta combinación inicial deberías ir pensando que el Omaha te da más versatilidad de juego de inicio. Pero debes pensar que tus oponentes también tendrán más chances de establecer combinaciones, por lo cual, debes de ser mucho más selectivo a la hora de comenzar a escoger las cartas con las cuales vas a comenzar tu juego.
Iniciar el juego necesita coordinación, esto significa que las cuatro cartas que te son dadas deberían de considerarse como posibilidades para combinarlas con las cartas que se encuentren en el flop. Los pares grandes, en este sentido muy pocas veces funcionan.
El Omaha es un juego donde las combinaciones que funcionarán mejor y tendrán mayores probabilidades de ganar –gracias al tipo de chances que se disparan con la combinación de sus cartas –son los straight, los flush y los full house. Pero lo más importante es saber cómo funciona el dinamismo de este juego. Aprender bien sus reglas. Y sobre todo, recordar que la suerte se va, pero el conocimiento se queda.

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