
Después de la derrota de Kasparov, el hombre tuvo sus revanchas, y también sus victorias. Pero el precedente ha quedado ya grabado con hierro. Y así como las máquinas se han puesto al servicio y en los campos que sólo le competen al hombre, no hay que pensar que las computadoras inteligentes son solo tema del ajedrez.
Hoy en día, un nuevo tema ha entrado en la zona caliente de la discusión: los robots que juegan póker. Es mucha la gente que está en contra que los robots puedan jugar póker, sobre todo si se trata de dejarlos participar en torneos. A diferencia de la Deep Blue, una máquina que juegue póker no sólo debe realizar funciones de estrategia, sino también de cálculo de probabilidades, y lidiar con un factor que escapa a la misma máquina: el azar.
El principal argumento para no querer dejar participar a los robots en competiciones de póker, es que son capaces de realizar un número de estrategias previas que el hombre no es capaz de realizar.
Las máquinas siguen el patrón lógico para el cual fueron programadas, sin importar qué esté sucediendo en la mesa de juego; y por tanto, no sufre algunos males que los humanos sufren a la hora de apostar, tales como estrés, cansancio, exaltación o nerviosismo, sin mencionar los errores humanos que pueden llegar a cometerse durante una partida de póker. Sin embargo, los más hábiles jugadores de póker, así como los programadores, ven en las competencias una oportunidad.
