
Cuando se aproxime al mundo de la ruleta, lo mejor es ir preparado, y no solo presentarse de cuerpito gentil con el bankroll. Debe ir acompañado por una estrategia, o al menos una idea de lo que va a hacer.
Antes de aplicar cualquier estrategia, es necesario que se dedique a registrar los números ganadores por un buen rato, digamos unas cien jugadas. Paso siguiente, vaya al bar. Se toma un trago, mientras saca su calculadora. Acto seguido comience con las estadísticas.
A saber: cuáles números se repiten más. Cuáles no han salido. Cuántos son de cada docena. Una vez que usted tenga sus estadísticas bien claras, ahora sí, seleccione su sistema.
Si no logra ver una tendencia clara, comience con algo sencillo. Pares y nones, color, altos y bajos. Esas son las apuestas por las que conviene comenzar la noche.
Hay muchas estrategias de ruleta que funcionan bien, justamente en un ambiente de azar absoluto, es decir cuando no puede ver una tendencia en la distribución de los números ganadores.
Pero, si puede detectar una tendencia en los números registrados, utilícela a su favor. En estos casos, la martingala es una buena idea. Consiste en plantarse en un pleno –idealmente el que menos ha salido en la lista que usted tiene- y seguirlo de manera progresiva.
En la primera jugada una ficha, luego dos, cuatro, ocho, dieciséis. Si no gana nada, comience la serie nuevamente. Cada serie implica un gasto de 36 fichas, que, de no salir el número en la primera serie, se recuperan enseguida.
Jugar con técnica y ego
Conozco a una persona que usa mucho este sistema. Se sentó en una mesa de blackjack, con un amigo, el lugar era bonito pero estaba vacío.
En ese lugar perdió mucho dinero y su amigo se retiró, también había perdido. En este caso les ganó su ego.
En el casino, perder es justamente una parte del juego. Debe hacer sociales, pasar un buen rato. Cuando usted conoce a las otras personas que sienten lo mismo, que le pueden dar nuevas oportunidades, esa es la ganancia. En el mundo entero, los buenos jugadores regresan al juego.
Los perdedores fastidiados se enojan, creen en la traición, buscan entre los demás jugadores, pensando que alguno de ellos hizo trampa. Arman un verdadero escándalo innecesario. Esto los hace quedar muy mal vistos en el lugar. No es nada bueno echarse esa fama, porque tendrá que buscar otro lugar donde hacer sus apuestas.
Los jugadores graciosos siempre caen bien en cualquier tipo de juego, de esta forma usted nunca será un perdedor a la hora de relacionarse con los demás apostadores que buscan como usted, divertirse y pasar un rato agradable con gente de buen humor.
Si tiene ganancias a nivel monetario, mejor. De este modo usted será doblemente un ganador, habrá pasado un buen momento con personas agradables, en el casino elegido.

