
Para jugar póker debemos tener un enfoque así seamos principiantes o expertos, pero que significa esto, o cómo podemos enfocarnos en el póker.
Cuando un jugador digamos que no tiene buenas cartas, pero la oportunidad de pasar sin necesidad de apostar, lo más apropiado es hacerlo, pasar sin más ni más, en cada carta que se vaya develando las oportunidades de todos pueden cambiar, y las de los que no tienen juego no pueden ir peor si esto no implica seguir apostando y arriesgando fichas.
Digamos que debemos enfocarnos en el juego de los demás ya que el nuestro dependerá de un cambio de suerte repentino o un buen blofeo que es una ruleta rusa.
También sirve en el enfoque de las cartas de los rivales, claro está sin descuidar las propias, ya que son determinantes las cartas y el curso que le pueden dar al juego las cartas de los rivales; es difícil enfocarse en una sola situación en el póker, ya que se debe tener un gran grado de concentración.
Pero nadie dijo que ganar siempre en el póker era fácil, pero de lo que si estamos seguros es que la concentración es primordial, ya que es determinante.
Si no la tenemos, o andamos con la cabeza por otro lado lo mejor será abstenernos al póker, y subirnos a otra mesa de otro juego que no demande tanta concentración, o ir a las tragaperras que pueden llegar a ser hasta relajantes en algunos casos.

Para jugar póker debemos tener un enfoque así seamos principiantes o expertos, pero que significa esto, o cómo podemos enfocarnos en el póker.
Cuando un jugador digamos que no tiene buenas cartas, pero la oportunidad de pasar sin necesidad de apostar, lo más apropiado es hacerlo, pasar sin más ni más, en cada carta que se vaya develando las oportunidades de todos pueden cambiar, y las de los que no tienen juego no pueden ir peor si esto no implica seguir apostando y arriesgando fichas.
Digamos que debemos enfocarnos en el juego de los demás ya que el nuestro dependerá de un cambio de suerte repentino o un buen blofeo que es una ruleta rusa.
También sirve en el enfoque de las cartas de los rivales, claro está sin descuidar las propias, ya que son determinantes las cartas y el curso que le pueden dar al juego las cartas de los rivales; es difícil enfocarse en una sola situación en el póker, ya que se debe tener un gran grado de concentración.
Pero nadie dijo que ganar siempre en el póker era fácil, pero de lo que si estamos seguros es que la concentración es primordial, ya que es determinante.
Si no la tenemos, o andamos con la cabeza por otro lado lo mejor será abstenernos al póker, y subirnos a otra mesa de otro juego que no demande tanta concentración, ó ir a las tragaperras que pueden llegar a ser hasta relajantes en algunos casos debido a su facilidad en la aplicación del juego en general.

Una de las preguntas que no parecen tener una solución sencilla es cuánto influye la suerte en las manos de póker. Para algunos, mucho. Sin buenas cartas no es posible ganar ninguna mano. Mientras que para otros jugadores, la suerte es accesoria.
Partamos de la base que estadísticamente en una noche larga no es posible que un jugador concentre él solo las peores manos. Eventualmente tendrá juegos mejores que sus adversarios. Y estas son las oportunidades donde la suerte ya no importa tanto, sino las condiciones del jugador para explotar al máximo estas manos favorables.
Convengamos que estas manos buenas, o al menos mejores que las de sus contrincantes, no tienen por qué ser con escaleras reales. En muchas oportunidades, sobre todo cuando son muchos jugadores, la carta más alta es la que se lleva el bote, ya que nadie ha logrado armar juego.
Pero, muchas veces el jugador no se tiene confianza, y aunque tenga la mano ganadora, no sabe explotarla. Ahí la suerte no juega un rol tan importante como la pericia para forzar a retirarse a los demás jugadores, y saber aprovechar sus debilidades.
Inclusive, muchas veces podemos forzar a un jugador a retirarse de un juego, aún cuando su jugada sea mejor que la nuestra. Es sólo una cuestión de actitud. Si usted tiene esto muy en claro, entonces podrá capitalizar sus manos favorables de manera mucho más eficiente. Recuerde: el jefe es usted.
Trate de marcar los tiempos de los demás jugadores, y no que ellos marquen los suyos.

No siempre la suerte puede acompañarnos cuando jugamos al póker. También es justo decir que el póker es un juego que tiene mucho que ver con la habilidad del jugador, y sólo un poco que ver con la suerte. Es como un subibaja. De un lado está la suerte, del otro la cabeza, la técnica, la habilidad del jugador.
Cuando uno de los dos extremos del subibaja es más liviano, el otro inmediatamente debe subir. En consecuencia, si usted no recibe buenas cartas, una situación que a todos nos ha tocado vivir, es en este momento cuando su habilidad como jugador puede ayudarlo a superar este mal trance.
Entonces, qué hacer cuando recibo malas cartas. No es lo mismo que esto suceda al comienzo del juego que al final. Si la noche recién empieza, vaya despacio. Puede ser que sólo necesite calentar motores. Aguarde unas manos, para ver si la “vibración” cambia.
Aproveche el momento de las cartas malas al comienzo, mientras espera, para estudiar a sus oponentes. Si la noche continúa y usted sigue sin recibir buenas cartas, puede cambiar de mesa. O también como opción, si desea quedarse donde está puede pedir que le cambien el mazo.
No se ponga nervioso, si las cosas no salen como usted quiere. Aprenda a engañar. Para los buenos jugadores, cuando se tienen confianza, es posible forzar los errores ajenos. De modo que si no tiene buenas cartas, igual puede ganar la mano. Todo está en su habilidad de bluffear.
