
El juego de dados tiene su propio vocabulario y un cierto aire de intriga y misterio. Quizás sea porque los jugadores tienen la oportunidad de involucrarse por completo, ya que cada uno de los integrantes de la mesa tiene su oportunidad de lanzar los dados.
Además, las mesas de craps poseen a su alrededor a un público definitivamente distinto al del resto de los juegos de casino; los jugadores de dados son muy emocionales. Podemos encontrar muchos jugadores que realmente sostienen creencias bizarras y místicas en torno a los dados, a la mesa, a los dealers e incluso respecto de los jugadores a su alrededor.
Algunos sitios web advierten que si los dados se caen de la mesa y tocan el suelo, seguramente saldrá un siete en la próxima jugada. Todos están familiarizados con la gran cantidad de rituales de lanzamiento que muchos jugadores practican. Están aquellos que soplan los dados de cierta forma o que intentan agitarlos con las dos manos.
En algunos casos, estas dos últimas costumbres suelen estar prohibidas en los casinos. Sólo los jugadores apasionados y emocionales rodean una experiencia de juego con semejante grupo de prácticas, costumbres y creencias, y los jugadores de dados ciertamente que lo son.
Podemos afirmar que no son comparables a ningún otro tipo de jugador de casinos, con excepción, quizás, de los jugadores de máquinas tragaperras, capaces de mirarnos a los ojos y decirnos que pueden predecir la aparición de un premio mayor a partir del parpadeo que producen las luces de la máquina.
