
¿Pero es tan mala la obviedad de un novato? Sí cuando estás rodeado de caza-principiantes. Siempre habrá grandes posibilidades de que en tu mesa se siente gente esperando ver los errores de sus contrincantes –entre ellos, tú-. Por lo mismo, recuerda siempre proteger tus cartas, no tenerlas tan expuestas a la vista de los otros.
Puedes colocar tu mano o tus fichas encima de ellas con el fin de tener un peso que no las haga visibles o que simplemente no permita que se desperdiguen fácilmente. Cuando uno está frente a una situación por primera vez, es muy sencillo dejarse llevar por la adrenalina de la experiencia. Así que controla también tus emociones. No te sobreexcedas con gritos, injurias o movimientos a la hora de jugar.
Sé cortés cuando ganes y también sé un buen perdedor, que nada resulta más vergonzoso que ver cuando un principiante tira las cartas al centro porque cree que tiene la mejor mano, o cuando se emociona de más por haber ganado, o simplemente cuando habla con lenguaje soez por haber perdido.
Toma siempre en consideración el dinero que puedes apostar, y establece tus propios límites. No sobrevalues cada mano que te toca ni tengas supersticiones que puedan entorpecer a los otros jugadores. Estas son tan sólo algunas recomendaciones para que comiences a entrar en el mundo del póker con la mano derecha.

Una vez que el jugador tiene sus fichas, entonces ya puede comenzar a realizar sus apuestas. No obstante, existen ciertas reglas y protocolos que deben ser cumplidos. Cuando estamos apostando varias fichas de diversos valores o denominaciones, lo correcto es ubicar la ficha de mayor valor en el fondo de la pila e ir subiendo a medida que decrecen los valores. Por ejemplo, si deseamos apostar 131 dólares debemos poner una ficha negra en la base, una verde encima de ésta, y una ficha roja sobre la verde. Al final de la pila, siguiendo con esta metodología, deberíamos colocar una ficha blanca, es decir, de un dólar.
Con la excepción de la ruleta, todos los juegos de mesa dentro de un mismo casino utilizan las mismas denominaciones y colores en sus fichas. Debido a que numerosas apuestas individuales de diversos jugadores pueden poblar una misma mesa ubicándose una al lado de la otra, los juegos de ruleta tienen diferentes colores de fichas. Cuando un jugador compra sus fichas en la ruleta en la cual desea jugar, debe pedir el color de fichas que desea. De todas formas, en ocasiones se admite que un jugador apueste en la mesa con las fichas regulares del casino.
Cada uno de los juegos, a su vez, tiene un protocolo de reglas propias del mismo.
