
La martingala es probablemente uno de los métodos más antiguos de sistemas de apuestas en la ruleta.
Su efectividad ha sido desafiada por el estudio científico de las probabilidades, pero cuando se trata de una ruleta no virtual, no es solo el azar el que juega un rol fundamental en los resultados, sino que muchas otras variables entran influyen a la hora de producir los resultados: el desgaste natural, la inclinación imperceptible de la mesa, deformidades de la bola, etc.
La martingala consiste en tomar un número y jugarlo. De no salir (97.30% de probabilidades), se mantiene la apuesta a ese número y se duplica lo jugado. Por ejemplo, una ficha en la primer jugada, luego dos, luego cuatro, ocho, dieciséis. El método de la martingala tiene algunas desventajas, como la necesidad de tener un bankroll apreciable al momento de comenzar.
Además, conviene plantarse en series de cinco. Es decir una vez que llegamos a las dieciséis fichas, seguir con el mismo número, pero arrancando la serie de nuevo con uno.
Así cada serie nos cuesta 31 fichas. Luego, las pérdidas se recuperan rápidamente, si por ejemplo acertamos en la segunda serie el pleno con 4 fichas, recibimos 128 fichas.
La martingala se origina en Francia en el siglo XVIII, y en un principio esta estrategia se utilizaba con el popular juego de cara o cruz de las monedas.
Posteriormente Paul Pierre Levy y Joseph Leo Doob formalizaron la teoría. El método se hizo rápidamente popular, hasta llegar a ser aplicado en la bolsa.
