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Todos sabemos que el póker es un juego de aciertos y errores, pero para ser el mejor de los jugadores no se necesita una cadena de triunfos, sino saber identificar los errores de los otros. De hecho, si en algo pueden coincidir los apostadores profesionales de póker, es que un gran jugador, se forma gracias al error del resto.
Así que descuida, no necesitas ser el Einstein del póker para hacerte a una buena cantidad de dinero, basta con que seas lo suficientemente hábil como para ver de qué pie cojea tu oponente. Por eso, a la hora de jugar, es mejor dejar los egos a un lado, y comenzar a pensar con una actitud vigía, entonces, los errores de tus adversarios comenzarán a convertirse en tus aciertos.
Algunos de los más comunes que puedes esperar de los otros jugadores incluyen actos como jugar demasiadas manos, apostar por una mano que no es lo suficientemente buena, elevar las apuestas en momentos innecesarios. Pero no nos confundamos; que desarrolles estrategias personales es indispensable, ya que de no hacerlo, el que estaría incurriendo en un error serías tú.
Lo importante en el póker no sólo es reconocer el error ajeno, sino tener herramientas suficientes para sacar provecho de ello.

Y cuando empiezas a cuestionarte si es o no una buena idea convertirse en un jugador de póker, entonces comenzarás a preguntarte si debes seguir haciéndolo. Algunas personas deciden dejarlos y fijar su concentración en otras cosas. Sin embargo, hay personas que optan por mejorar a diario y convertirse en expertos.
Cuando usted comienza a sentir estas emociones pueden motivarlo a hacer todo lo posible para mejorar su juego, como el estudio de estrategia o el aumento de la duración de los períodos de sesiones de juego. Debido a esto, las emociones pueden ser una herramienta muy poderosa para hacer un mejor juego en el póker.
Las emociones nos dan más confianza. Cualquier persona que juega al póker el tiempo suficiente se ejecutará en “uniforme caliente” durante su carrera como jugador. Y durante estas vetas se encuentra uno que está recibiendo todas las tarjetas que necesita en el momento adecuado, sesiones efectivas de juego siempre con un beneficio, y se espera profundizar en los torneos cada vez.
Cuando usted está jugando de esta manera, todo parece posible y puede incluso empezar a pensar en todo el dinero.
Pero, más allá del aspecto monetario, experimentar las emociones de jugar bien durante un largo período de tiempo también puede aumentar su confianza de estar en gran forma en el póker.

La expresión “cara de póker” ha llegado a encarnar la manera experta que tiene una persona de ocultar sus emociones cuando se juega. La mejor para un jugador es ser capaz de enmascarar sus gestos y reacciones ante sus oponentes, lo mejor es poner la misma expresión. Las personas que pueden jugar sin dejar salir su lado emocional obtienen lo mejor de ellos y son consideradas como las de mayor ventaja sobre otros jugadores.
Profundizando en el tema, las emociones son consideradas como una cosa mala cuando estás hablando de póker. La imagen estereotipada de un jugador emocional es el de una persona que se va a inclinar a menudo y regala todo lo que estamos intentando hacer. Obviamente, la gente quiere evitar este tipo de jugador hasta su salida de la mesa. Sin embargo, lo que muchos jugadores no reconocen es que diferenciar el comportamiento de cada participante puede ser más útil que cualquier otra estrategia.
Las emociones son poderosas herramientas de motivación. No importa qué tan experto sea un jugador, él se va a encontrar en el juego una serie de altos y bajos. Cuando estás en una buena racha de suerte y ganas mucho dinero es fácil fingir a conveniencia, pero cuando estás luchando y pierdes, se torna insoportable e inevitable ocultar tu malestar. Controlar las emociones es verdaderamente clave en el mundo del póker.

No todas las estrategias pueden aplicarse en todos los niveles de juego. Probablemente si eres un jugador de un nivel medio, una estrategia te pueda servir para jugadores de tu nivel, o de un nivel inferior, pero cuando juegues contra un profesional te darás cuenta que no sirve de nada.
Incluso los jugadores profesionales siempre están buscando la manera de llevar su juego a un nivel mucho más alto. ¿Cómo puede ser esto posible? Generando nuevas estrategias de juego, investigando, aprendiendo, incluso de tus oponentes. Y a la hora de aprender, no existe adversario pequeño. Si notas en un jugador inferior a tu nivel algo que puede ayudarte a desarrollar tu método de juego, úsalo.
Puede ser incluso una cosa mínima, como un blof, o la forma de comportarse. Eso no importa, porque poco a poco estarás acumulando más herramientas dentro de tu sistema de juego. Observar el comportamiento, los métodos de juego, e incluso los montos de las apuestas de otros jugadores, ayuda mucho a desarrollar las habilidades propias. Ten en cuenta a la hora de jugar, que por cada estrategia, también existe una que puede ser usada en tu contra, así que no generes más esperanzas de las necesarias.
Y sobre todo, piensa todo el tiempo que jamás alcanzarás la perfección, así que no te sientas contento con el nivel que puedas haber alcanzado, y nunca dejes de aprender.

Llega un punto en la vida de todo jugador en que se tiene que inclinar hacia dos acciones: jugar contra oponentes con mejores habilidades para intentar mejorar el juego, o jugar contra otros con habilidades inferiores, buscando tener un mejor ingreso.
¿Hay algo que diga que una cosa es mejor que la otra? ¿Hay un camino a seguir al respecto? No hay nada que diga que una cosa sea mejor que la otra; y toda vez que la suerte hace su prescencia en el juego, una partida contra alguien mejor o peor que tú puede tener cualquier tipo de resultado.
Pero lo cierto, es que los verdaderos resultados en el póker comienzan a verse a la larga, cuando el número de mesas jugadas son las suficientes como para saber cuánto se está ganando o perdiendo. En este sentido, siempre es recomendable jugar contra jugadores con menos experiencia, porque tendrás más chances de ganar manos sobre ellos.
Para ello, debes primero, aprender a identificarlos porque a decir verdad, nadie carga un cartel que diga que no sabe jugar. ¿Quieres más razones para jugar contra jugadores con menor habilidad que tú? Primero, toma en cuenta que sólo los jugadores menos experimentados son los que cometen los errores más básicos del póker.

Aquella famosa frase de Maquiavelo que declara que el fin justifica los medios es quizá la principal inspiración de los tramposos.
Sabemos de antemano que el póker es un juego, y como tal, el factor principal debería ser la diversión; pero toda vez que involucra dinero, habrá la gente que busque atraer hacia sí la mayor cantidad de beneficios, y muchas veces, esa búsqueda puede ser poco ética, sin tomar en consideración cualquier escrúpulo.
Engañar y hacer trampas es una forma muy común que tienen algunos apostadores de póker para alcanzar sus metas. En el lugar en donde más se suelen dar las trampas es en las sesiones privadas de póker, lugar propicio para aquel escenario.
Esto no significa que las trampas no se den en las mesas regulares de los casinos, ya que en estas también abundan los apostadores, sobre todo los oportunistas, quienes muchas de las veces, evaluarán a los competidores de las mesas antes de decidir en dónde sentarse; pues como aves de rapiña, escogerán a los oponentes más débiles, los advenedizos, aquellos a los cuales es más probable poder inducir las trampas.
Las trampas a la hora de apostar pueden darse de dos formas, bien sea cuando se presentan como trampas insignificantes o de enorme magintud.

Cuando hablemos de la preservación y acumulación de fichas, no tenemos que pensar que se trata de una única postura para seguir durante todo el torneo, sino que se pueden ir alternando la una y la otra.
De hecho, los mejores jugadores de torneos no toman riesgos innecesarios a menos que hayan acumulado demasiadas fichas en las etapas anteriores, que es generalmente cuando saben que pueden obtener una mayor ventaja.
Piense que la acumulación no tiene que ser contraria del todo a la preservación, y viceversa. ¿Cómo saber cuando estamos incurriendo en uno o en otro modo de juego? Muy sencillo, cuando se trata de acumulación de fichas no hay un freno real sobre la cantidad de fichas que se ponen en el pozo.
Es importante dominar el arte de blofear, porque en todo caso, además de la suerte, las cartas que le toquen y su habilidad, el jugador tendrá que desarrollar nervios de acero, para que sus contrincantes no develen de inmediato sus intenciones.
En cualquier caso, los profesionales recomiendan que antes de optar por una estrategia defensiva, espero por lo menos cuatro rondas de juego ofensivo, ya que esto le dará un mayor margen de movimiento para las rondas siguientes. Pero la mejor filosofía que puede llegar usted a adoptar a la hora de poner fichas sobre la mesa, es pensar que cada ficha que ha caído al pozo, ya no le pertenece.

El Póker es un juego de estrategia, digno de personas observadoras. Hay que visualizar a nuestros oponentes en la mesa y observar sus actitudes.
¿Qué hace nuestro oponente ante las apuestas?
¿Juega, o se va al mazo ante una apuesta fuerte?
También es bueno observar y prestar atención a los detalles y tics faciales de nuestros compañeros de juego, para unirlos mentalmente con las cartas que luego descubrirán en la mesa.
Aprenda a reconocer esas pequeñas flexiones en los ojos o en las comisuras de la boca que aparecen ante una mala mano; y aprenda así mismo a disimular las suyas propias.
Esto lo beneficiará luego al momento de hacer sus apuestas, ya que habrá aprendido de alguna manera a “adivinar” qué tipo de mnao le ha tocado a su oponente.Una buena táctica, en primera medida, es apostar fuerte cuando se descubran nuestras tres primeras cartas. El pensamiento lineal más común presente en la mente de todo jugador de Póker es que un jugador “serio” no apostaría fuerte al ver un 3, un 8 y un 10; por lo tanto con esta apuesta en la primera repartición podremos fácilmente hacer pensar a nuestro oponente que nos han tocado cartas óptimas, y hacerlo desistir, allanando nuestro camino.

Texas Hold´em Poker: El juego empieza cuando el crupier reparte las cartas desde el jugador más cercano de la izquierda, colocando una cantidad de dinero predeterminado por la mesa. Cada apuesta de cada jugador irá formando un pozo por la acumulación de dinero de todos y el jugador que tenga la mejor mano se hará con el pozo acumulado.
El valor de las apuestas depende del jugador en casos donde la categoría del juego sea sin límite. El valor de las apuestas en una mesa con límite depende del valor predeterminado de la mesa.
Después de haber repartido dos cartas a cada jugador, una a la vez, el crupier “lanza” tres cartas comunitarias sobre la mesa donde cada jugador podrá hacer juego con ellas (flop). Se realiza una tanda de apuestas y después se lanza otra carta comunitaria al lado del flop denominada turn.
Se efectúa una nueva apuesta y se van reduciendo el número de jugadores en caso de que no sea posible la configuración de un buen juego. La última carta y la definitiva es la que conformará el juego de los apostadores (river). Después de esta carta se efectúa una última apuesta y se procederá al “destape” o showdown de las cartas de todos los que apostaron para llegar allí y ganará el jugador que tenga la mejor mano dependiendo de esta tabla: Leer más…
