
La expresión “cara de póker” ha llegado a encarnar la manera experta que tiene una persona de ocultar sus emociones cuando se juega. La mejor para un jugador es ser capaz de enmascarar sus gestos y reacciones ante sus oponentes, lo mejor es poner la misma expresión. Las personas que pueden jugar sin dejar salir su lado emocional obtienen lo mejor de ellos y son consideradas como las de mayor ventaja sobre otros jugadores.
Profundizando en el tema, las emociones son consideradas como una cosa mala cuando estás hablando de póker. La imagen estereotipada de un jugador emocional es el de una persona que se va a inclinar a menudo y regala todo lo que estamos intentando hacer. Obviamente, la gente quiere evitar este tipo de jugador hasta su salida de la mesa. Sin embargo, lo que muchos jugadores no reconocen es que diferenciar el comportamiento de cada participante puede ser más útil que cualquier otra estrategia.
Las emociones son poderosas herramientas de motivación. No importa qué tan experto sea un jugador, él se va a encontrar en el juego una serie de altos y bajos. Cuando estás en una buena racha de suerte y ganas mucho dinero es fácil fingir a conveniencia, pero cuando estás luchando y pierdes, se torna insoportable e inevitable ocultar tu malestar. Controlar las emociones es verdaderamente clave en el mundo del póker.

Sólo los inexpertos podrían tirar grandes cantidades de dinero en un juego que se lleve a cabo sin límites, y en donde ellos tengan una mano muy débil. Podría haber algunos jugadores que incluso, se jueguen la pila de fichas completa con un sólo par.
Pero si hay un error frecuente en los jugadores de menor nivel, es pensar que realizar un blof es mucho más sencillo de lo que en realidad es. Querer hacer de una mano débil un pilar de apuesta, es un error muy común en apostadores principiantes.
Cuando esto suceda, es muy importante que pongas atención en los tics y vicios gestuales que los jugadores suelen tener; sobre todo porque los jugadores con menos experiencia no suelen prestar atención a su lenguaje corporal.
Una de las razones fundamentales para jugar contra jugadores con menos habilidad, es que cuando un profesional comete un error, generalmente está contemplado de su modo de juego, y por tanto, no importa mucho.
El peor error que un jugador profesional podría cometer, es el ser predecible, en cuyo caso, lo que podría pasar es que supiéramos que tipo de juego está realizando, y por tanto, tratar de frenar su ataque de una u otra forma.
Ten encuenta siempre, que por más predecible que sea el error de un profesional, ese error nunca podría ser apostar por una mano inútil.
